Yo no voy a ningún lado (2015)

 

 

Acechada por los lenguajes de las prácticas artísticas contemporáneas, desde hace tiempo la pintura enfrenta el reto de repensar su sitio. Declarada difunta y revivida, dejó de ser el móvil de una búsqueda incesante de algo por venir para convertirse en un lugar donde quedarse. No se trata, sin embargo, de un refugio respecto de las otras artes sino de un terreno inestable y en constante reformulación. Rodolfo Sousa, así, ha elegido no ir a ningún lado. No irse de la pintura; quedarse e insistir en las preguntas desde otro lugar y tiempo. Permanecer para interrogarla. En esta muestra, entrelazadas, se reúnen tres de sus investigaciones: una sobre el tiempo de trabajo, otra donde desentraña objetos de su entorno cotidiano y una más sobre la materialidad de las obras. Estos núcleos no mantienen entre sí una relación jerárquica o cronológica, de manera que el espectador puede construir a voluntad su propio recorrido.

 

Texto: Christian Gómez